Las razones de Apple para vender el iPhone 6 100 dólares más caro

¿Sería un suicido empresarial que los de Cupertino incrementaran el precio de su producto estrella? La experiencia nos dice que no, pues muchos usuarios seguirían dispuestos a pagar de más

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Carlos estuvo 17 horas haciendo cola en Gran Vía para ser el primero en tener un iPhone

Desde el preciso momento de su existencia Apple decidió que no sería una compañía para todos los públicos. Esa ha sido siempre su filosofía, su marca, la razón de ser de unos productos que, aunque deseados por todos, solo unos cuantos pueden permitirse. Una esencia escogida por Steve Jobs y Steve Wozniak cuando idearon el primer ordenador personal y gracias a la cual Apple se convirtió hace mucho en una mina de oro debido a su empeño por vender diferencia, un concepto que en Cupertino parece estar grabado a fuego y que ha marcado a la compañía una senda de la que que jamás ha pensado desviarse.

En un mercado en el que la tendencia de los precios tiende a la baja y donde la competitividad en el sector es más que evidente, ¿por qué debería Apple optar por incrementar, una vez más, el importe del iPhone según apuntan algunos rumores? Es posible que si hiciéramos esta misma pregunta a un directivo de la compañía su respuesta fuera tan breve como estas dos palabras: «Think Different».

Según apunta una información publicada esta misma semana por <<Business Insider>>, la estrategia del consejero delegado de Apple, Tim Cook, de cara a la comercialización del próximo iPhone 6 pasaría por incrementar en 100 dólares el precio del terminal. Como asegura la publicación, «Apple is thinking different» (Apple está pensando diferente) y además — recuerda «Business Insider» — los directivos de Apple son más que conscientes del poder que ejercen en ciertos usuarios, más que dispuestos a aflojar la billetera a cambio de tener entre sus manos la joya de la compañía.

Este mismo mes, una presentacion interna de Apple a la que tuvieron acceso varios medios de comunicación demostraba cómo los de Cupertino saben que no están fabricando lo que el grueso de los usuarios reclama. De acuerdo con dicho informe, los potenciales clientes buscan que el «smartphone» perfecto cumpla dos premisas básicas: que su pantalla sea mayor de 4 pulgadas y que el precio no supere los 300 dólares.

Apple, evidentemente, ignora a sabiendas las tendencias del mercado y opta por ir a contracorriente ya que, a pesar de todo, sigue obteniendo beneficios. ¿Paradójico? No del todo pues, aunque es cierto que las carácterísticas técnicas y el precio no encajan con lo ofrecido por otras marcas, también lo es que Apple sabe que el iPhone cuenta con algo que todos ansían: es considerado un producto de lujo.

«No se trata de vender más»

Cumplir con las exigencias del mercado del citado informe vendría a significar para Apple la traición a unos principios que la compañía siempre ha defendido a capa y espada, incluso cuando las críticas a sus políticas eran cada vez más duras. La sencillez y la diferencia están, para los de Cupertino, por encima de cualquier cosa y estos han sido, sin duda alguna, dos de los ingredientes que han dotado a Apple de un indudable halo de exclusividad por el que el cliente estaría dispuesto a pagar incluso aunque se incrementara el precio.

Precisamente esta idea la defendió hace algún tiempo Ken Segall, creador de la exitosa campaña «Think Different» durante una entrevista en exclusiva con el diario ABC en la que, respecto a la batalla Apple-Samsung aseguró lo siguiente: «Apple nunca ha querido ser como Samsung pues, mientras que ellos se centran en vender para todo el mundo, nosotros queremos ser diferentes. Samsung quiere llegar a todos, hacer productos para cualquier perfil. Esa no es la idea de Apple, donde se pretende vender una experiencia y unos valores. De hecho —afirmó— si Apple no vende tanto como Samsung es porque nunca lo ha intentado, porque no está en su filosofía. No se trata de vender más, sino de hacer el mejor producto. Samsung no podrá nunca ser como Apple».

Muchos quieren un iPhone

Un reciente estudio publicado por la firma de analistas Piper Jaffrays aseguró hace poco que los adolescentes prefieren tener un iPhone por encima de cualquier otro terminal. De acuerdo con el informe, un 61% de los jóvenes norteamericanos habría comprado un iPhone y estaría interesado en adquirir un iWatch en caso de que Apple se decidiera a lanzarlo. Lo mismo ocurre con las tabletas, sobre las que el estudio desvela que el 60% de los adolescentes tiene un iPad mientras que el 66% de los que no son propietarios de ninguna tableta habría pensado en adquirir una versión de Apple en el futuro.

Puede que esta tendencia se deba la teoría de que el ser humano siempre ansía aquello que no puede permitirse, pero lo cierto es que, a pesar de la mayor penetración de Android en el mercado, no son pocos los que optarían por tener un terminal con sistema operativo iOS si su bolsillo se lo permitiera. Otro curioso estudio publicado el pasado año por Mapbox llegó a la conclusión, tras haber analizado 280 millones de «tuits», de que el terminal de Apple es más utilizado en las zonas más pobladas de los centros de las ciudades mientras que Android es más popular en zonas suburbanas.

Largas filas para tener un iPhone

Cuando Apple sacó a la venta el primer iPhone, el furor entre los usuarios de Cupertino llegó a niveles inesperados. Las largas filas en los puntos de venta de Apple alrededor de todo el mundo o la ansiedad de muchos usuarios por ser fotografiados con el teléfono entre las manos han ilustrado informativos de televisión y páginas de periódico que, como siempre ocurre, se hacen eco del «fenómeno fan» que Apple entre sus usuarios. ¿Se reduciría la fila de ansiosos si el terminal subiera 100 dólares?

Puede que una de las muestras más evidentes de que la senda de la diferenciación elegida por Apple es la acertada en su caso sea el ejemplo del iPhone 5C o, lo que es lo mismo, la salida de la compañía por el camino del medio ofreciendo un producto de menor calidad a un precio ligeramente menor.

Lo cierto es que si el terminal no ha encontrado su lugar en el mercado — hay para quien ha supuesto la decepción tecnológica de 2013— ha sido, entre otras cosas, por el hecho de haber decepcionado a quienes lo esperaban como un iPhone «lowcost» y lo único que encontraron fue una versión un poco más barata pero tampoco apta para todos los públicos. De confirmarse los rumores del incremento del precio en el iPhone 6 la compañía subrayaría, una vez más, la que siempre ha sido su única forma de mirar hacia el mercado. No todo el mundo puede tener un iPhone.

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